sábado, 26 de marzo de 2011

Furtivo humo



La pequeña gata Lizaveta espera la menor distracción de mi parte para saltar sobre mis piernas. Hoy no, nena, porque ahora el tío Georgie está en medio de algo alocado... Las dudas de siempre. Un poco de rock, una plática entre letras y la sensación de estar jugándome la vida a cada bocanada de humo. May be not, but just the feeling. Tal vez la vida no viene con respuestas incluidas en el paquete.
Tú, pasado mío sumergido en cargadas dosis de café y melancolía que me aferra a mi desvelo. Me ha confesado un ángel.
Con un jersey de basketball estoy sentado frente a la pantalla de nuevo. Aquí voy en mi pequeño viaje espacial anudando las palabras a sucesos lejanos, como el mecánico que hace arreglos en el motor de un auto clásico, tal vez un deportivo. Es la única forma de que todo esto vuelva a arrancar: ¿acaso no quieres volver a sentir esa sensación? Aquel hermoso ronroneo de “el solamente ir…”
…………………….. Rápido.
Puedes recoger tu mirada y limpiarla del dolor, porque este no es tu lugar ni tu tiempo, hombre viejo.
No soy tan viejo, señor ángel, sólo bromeaba. El tiempo es una sustancia innestable, a veces sobra pero en otras ocasiones escasea. En cambio la novedad es un ideal vano. ¿Qué cosa nueva podría expresar en estos días? ¿Qué cosa podría decirle yo a ustedes? Bostezos, estornudos, y una serie de diálogos aprendidos del cine. Y qué pasa entonces con "el solamente ir”, qué pasa con la persona que está del otro lado de mi cerebro. Aquel que me miraba (ojos rojos) desde un espejo en el baño de una cantina. Qué pasa al final de una película sin cámaras, ni staff, ni director. Aquí es donde seguimos todos, pero cada uno por su propia cuenta. Y cuando la mesera o el tipo que trae la cuenta llega a decirnos que tenemos que pagar, pagar por lo consumido se vuelve lo menos importante. Todos los pecados del mundo afloran, súbitamente, en aquel trozo de papel. Un papel diseñado como para limpiar el culo de nuestra época. Así que... Yo soy el nazareno, pensé, y en mi camino al calvario desprecio cada palabra de conmiseración que me regalan los otros, mis groupies. Ya harto, arrojo la cruz al suelo, tan sólo para fumarme un tabaco Lucky strike. Le pido a los guardias romanos un Whiskey y me ofrecen vino casero. Lo rechazo de un manotazo, -su vino me produce un profundo asco- mientras me percato de que vibra mi celular bajo el taparrabo. Cuando abro los ojos me doy cuenta de que estoy deambulando desnudo, de nuevo, en las inmediaciones de Iztapalapa. "¡Llévame a (la colonia) Roma!", le ordeno desde el teléfono a Judas pero Judas no está cerca, se ha ido de putas de nuevo.
Recibo un nuevo mensaje suyo pero no respondo de inmediato, saco la escopeta del abuelo y le vuelo los sesos a los bribones que me miran desde las ventanas. Las ventanas del alma, aquella casa derruida que dejamos en soledad, con agujeros de bala por todos lados.
Un día, de madrugada, desnudo (¿o desnuda?), en la regadera me (te) preguntaba(s), ¿qué sería resbalar sin hacer ruido, con la puerta del baño cerrada desde dentro? Simplementa caer y dejarlo todo de esa forma tan húmeda, tan resbalosa, tan jodidamente fortuita.
Cada paso que doy parece acabar con la voluntad de irme, entonces. ¿Por qué debo hacerlo? Dice aquel ángel de la noche.
Todo lo que los poetas ya han dicho, pero esta vez visto al revés, es lo que yo quiero decir aquí, ahora. A unas líneas del final y por alguna extraña razón pensando en poemas de Pessoa, de Borges, Arseni Tarkovsky y por qué no, también de Thom Yorke... Fucking hell! Mi cabeza es un desorden. Un poema visto desde los nombres de otros autores, dejando un espacio para la reflexión mientras presiento en mi piel todo lo que se está quedando fuera de mi texto. Todas las tardes de la niñez que dejamos atrás, días nublados en el parque, la colonia Roma en la noche admirada -como algo irrepetible- tan sólo por nosotros al regresar de la casa de una tía. Una tía lejana en una casa que nunca fue. Todo aquello que se queda fuera y que debería ocupar su pequeño asiento en la sala de espera. “Lo siento amigos, el doctor Giogerson está muy ocupado hoy, hagan nueva cita y vuelvan otro día”, les dice la enfermera a todos aquellos pensamientos en espera. “Tengo en este momento tantos pensamientos fundamentales, tantas cosas verdaderamente metafísicas que decir, que me canso de pronto…” Que se jodan los sueños de los tuertos. Reality is a fucken bitch!
-Te daré un cigarro especial con personas especiales incluidas en él, pero por favor no me digas que todo aquello puede terminar un día.
-Pero yo no sabría qué responder: el universo, nuestras vidas y todo junto, es como una bolsa llena de aire flotando a la deriva en un canal de agua inmunda.
-Bullshit! It’s your decision.
-What about my husband and my kids, my job?
-…silencie, baby! (sonido de besuqueos y quejidos).
- Que me robe el alma tu ambición, ya nada importa. Que me he dado cuenta que nunca he estado, y desconozco lo que he sido. Contesta el ángel, ya alejándose hacia la nada. La nada, aquel territorio tan libre, tan nuestro.