domingo, 23 de octubre de 2011

Benjamín Péret


Como balas en un cargador imaginario, quiero dejar aquí -abrir fuego aquí con- estos poemas de Benjamín Péret.


LA SEMANA PÁLIDA

Rubia rubia

era la mujer que desapareció entre los adoquines

tan leves que se les habría creído hojas

tan grandes que se hubiera dicho que eran casas

Era me acuerdo bien un lunes

día en que el jabón hace llorar a los astrónomos

El martes la volví a ver

semejante a un diario desplegado

flotando al viento del Olimpo

Después de una sonrisa que humeó como una lámpara

saludó a su hermana la fuente

y regresó a su castillo

El miércoles desnuda pálida y ceñida de rosas

pasó como un pañuelo

sin mirar las sombras de sus semejantes

que se estiraban como el mar

El jueves no vi más que sus ojos

signos siempre abiertos para todas las catástrofes

Uno desapareció detrás de algún cerebro

el otro se lo tragó una pastilla de jabón

El viernes cuando se ama

es el día de los deseos

Pero ella se alejó gritando

Tilburi tilburi mi flauta se ha perdido

Ve a buscarla bajo la nieve o en el mar

El sábado la esperaba con una raíz en la mano

dispuesto a quemar en su honor

los astros y la noche que me separaban de ella

pero ella se había perdido como su flauta

como un día sin amor

Y esperé el domingo

pero el domingo no llegó

y permanecí en el fondo de la chimenea

como un árbol perdido.



ATENCIÓN AL SIMOUN

A Picasso

El calor nace del brasero de los sauces

arranca las hierbas y las plumas de los sesos del pirata

El pirata es un hombre de gran estatura

que envidia a los árboles a causa de los pájaros

y corre sobre las dunas como una piedra de chispas

Espera sobre la severa roca

de pie en medio de las maravillas

mientras la mano se aleja igual que la tierra del navío

que la abandona

Espera que los ojos de su querida

renazcan de las bellotas que les remedan

Espera que los copos de nieve caídos a sus pies

vuelen como moscas

Espera que la carne cubra los esqueletos

y que los esqueletos cubran el campo

cubran la carne de los héroes de nariz partida de risa

cubran las ciudades atormentadas por los ornamentos

sacerdotales

corran tras las nubes que se retuercen como serpientes

y detienen a los espejos obsesivos.

Pirata tú eres un esqueleto el más pálido el más frágil

el más luminoso

el que nombran los pastores con los pies en el agua

He aquí una buena boda Como parece gustarle

Pirata tú eres un esqueleto

uno de esos que a diario se adivinan

bajo las apariencias de la razón

uno de esos que se aburren delante de una fuente

y piden hasta sonrojarse una bailarina bonita

desnuda bajo una capa de sal.



CUANDO ENVEJECE EL DIABLO

SE HACE ERMITAÑO

Luis Felipe es alto para su edad

Dale algunos céntimos

su sombrero será muy pequeño

Dale dos corbatas

mentirá todos los días

Dale otra pipa

su madre llorará

Dale un par de guantes

perderá sus zapatos

Dale café

tendrá bombillas

Dale un corsé

llevará un collar

Dale unos tirantes

cuidará ratones

Dale una pala

subirá en avión

Dale sopa

hará una estatua

Dale unos cordones

comerá grosella

El señor Luis Felipe

que vive de píldoras y de carpetas

se come a su madre

y pierde el tiempo caminando.




Y si nos ponemos más serios, cabría decir al respecto de lo leído que...

En la obra de Péret encontramos el paradigma de las partes del cuerpo aisladas de la totalidad: además de los senos están, por ejemplo, los ojos, "l'oeil dans la main / l'oeil dans le ventre" (141). [...] / Puesto que la escritura automática asocia significantes cuyos significados son, a veces, incompatibles, el lector asume un origen subconsciente cuando sus códigos de interpretación no funcionan para el texto. (MONEGAL, 1993: 60-67)

...Pero sería demasiado tonto creer que se puede sacar al mago del sombrero sin matar al conejo en el intento. La bala poética en el cráneo del lector es una verdad irrebatible mientras que la teoría, como los médicos, siempre llega tarde a la escena del crimen.