
viernes, 2 de diciembre de 2011
Seguir bebiendo entre letras pero nunca...

domingo, 23 de octubre de 2011
Benjamín Péret

Como balas en un cargador imaginario, quiero dejar aquí -abrir fuego aquí con- estos poemas de Benjamín Péret.
Rubia rubia
era la mujer que desapareció entre los adoquines
tan leves que se les habría creído hojas
tan grandes que se hubiera dicho que eran casas
Era me acuerdo bien un lunes
día en que el jabón hace llorar a los astrónomos
El martes la volví a ver
semejante a un diario desplegado
flotando al viento del Olimpo
Después de una sonrisa que humeó como una lámpara
saludó a su hermana la fuente
y regresó a su castillo
El miércoles desnuda pálida y ceñida de rosas
pasó como un pañuelo
sin mirar las sombras de sus semejantes
que se estiraban como el mar
El jueves no vi más que sus ojos
signos siempre abiertos para todas las catástrofes
Uno desapareció detrás de algún cerebro
el otro se lo tragó una pastilla de jabón
El viernes cuando se ama
es el día de los deseos
Pero ella se alejó gritando
Tilburi tilburi mi flauta se ha perdido
Ve a buscarla bajo la nieve o en el mar
El sábado la esperaba con una raíz en la mano
dispuesto a quemar en su honor
los astros y la noche que me separaban de ella
pero ella se había perdido como su flauta
como un día sin amor
Y esperé el domingo
pero el domingo no llegó
y permanecí en el fondo de la chimenea
como un árbol perdido.
ATENCIÓN AL SIMOUN
A Picasso
El calor nace del brasero de los sauces
arranca las hierbas y las plumas de los sesos del pirata
El pirata es un hombre de gran estatura
que envidia a los árboles a causa de los pájaros
y corre sobre las dunas como una piedra de chispas
Espera sobre la severa roca
de pie en medio de las maravillas
mientras la mano se aleja igual que la tierra del navío
que la abandona
Espera que los ojos de su querida
renazcan de las bellotas que les remedan
Espera que los copos de nieve caídos a sus pies
vuelen como moscas
Espera que la carne cubra los esqueletos
y que los esqueletos cubran el campo
cubran la carne de los héroes de nariz partida de risa
cubran las ciudades atormentadas por los ornamentos
sacerdotales
corran tras las nubes que se retuercen como serpientes
y detienen a los espejos obsesivos.
Pirata tú eres un esqueleto el más pálido el más frágil
el más luminoso
el que nombran los pastores con los pies en el agua
He aquí una buena boda Como parece gustarle
Pirata tú eres un esqueleto
uno de esos que a diario se adivinan
bajo las apariencias de la razón
uno de esos que se aburren delante de una fuente
y piden hasta sonrojarse una bailarina bonita
desnuda bajo una capa de sal.
CUANDO ENVEJECE EL DIABLO
SE HACE ERMITAÑO
Luis Felipe es alto para su edad
Dale algunos céntimos
su sombrero será muy pequeño
Dale dos corbatas
mentirá todos los días
Dale otra pipa
su madre llorará
Dale un par de guantes
perderá sus zapatos
Dale café
tendrá bombillas
Dale un corsé
llevará un collar
Dale unos tirantes
cuidará ratones
Dale una pala
subirá en avión
Dale sopa
hará una estatua
Dale unos cordones
comerá grosella
El señor Luis Felipe
que vive de píldoras y de carpetas
se come a su madre
y pierde el tiempo caminando.
Y si nos ponemos más serios, cabría decir al respecto de lo leído que...
En la obra de Péret encontramos el paradigma de las partes del cuerpo aisladas de la totalidad: además de los senos están, por ejemplo, los ojos, "l'oeil dans la main / l'oeil dans le ventre" (141). [...] / Puesto que la escritura automática asocia significantes cuyos significados son, a veces, incompatibles, el lector asume un origen subconsciente cuando sus códigos de interpretación no funcionan para el texto. (MONEGAL, 1993: 60-67)
...Pero sería demasiado tonto creer que se puede sacar al mago del sombrero sin matar al conejo en el intento. La bala poética en el cráneo del lector es una verdad irrebatible mientras que la teoría, como los médicos, siempre llega tarde a la escena del crimen.
sábado, 23 de julio de 2011
Poema de Arseni Tarkovski
Vida, vida
1
No creo en el presentir, ni temo a las señales.
No huyo del veneno, ni de la calumnia.
En este mundo no hay muerte.
Todos son inmortales, todo es inmortal.
No temas a la muerte ni a los diecisiete, ni a los setenta.
Existe sólo la luz y la realidad.
No hay ni la oscuridad, ni la muerte en este mundo.
Estamos todos en la costa del mar.
Yo soy de los que van sacando redes
repletas, llenas de inmortalidad.
2
Morad en su casa para que no se derrumbe.
Puedo invocar un siglo cualquiera,
voy a entrar en él para construir una casa.
Es por eso que sus hijos y mujeres están conmigo
en la misma mesa y la mesa es del bisabuelo y del nieto.
El futuro se realiza hoy,
y si levanto ahora mi mano
los cinco rayos con ustedes quedarán.
Cada día del pasado fue entibado
a fuerza de mis clavículas y hombros.
Medí el tiempo con una cadena del agrimensor
y lo atravesé como si fuesen los Urales.
3
Elegí el siglo a mi altura.
Fuimos al sur, levantando polvaredas sobre la estepa;
las hierbas malas humeaban, el saltamontes retozaba,
tocando las herraduras con su bigote y profetizaba,
y, como monje, me amenazaba con la muerte.
Até mi destino a la silla de montar,
también hoy, en tiempos venideros,
me levanto cual niño en los estribos.
Me basta con mi inmortalidad,
para que mi sangre fluya de siglo en siglo.
Por un rincón fiel del calor bien conservado
pagaría con mi vida obstinada,
mas su aguja voladiza
me lleva por el mundo, como el hilo de Ariadna.
(Traducción de Enrique Turover)
martes, 19 de abril de 2011
Furious day

texto: @GiorgioDammit
sábado, 26 de marzo de 2011
Furtivo humo

martes, 8 de febrero de 2011
Pornografía

Yo veía a Léger y a Duchamp y proyectábamos hacer una película pornográfica que filmaríamos en una terraza de Nueva York. Pensábamos que sería el escándalo. Ahora el escándalo no es lo que era antes: ahora sirve para engordar a docenas de productores...
Don Luis Buñuel, 1940
El arcoiris y la Cataplasma
¿Cuántos maristas caben en una pasarela?
¿Cuatro o cinco?
¿Cuántas corcheas tiene un tenorio?
1.230.424
Estas preguntas son fáciles.
¿Una tecla es un piojo?
¿Me constiparé en los muslos de mi amante?
¿Excomulgará el Papa a las embarazadas?
¿Sabe cantar un policia?
¿Los hipopótamos son felices?
¿Los pederastas son marineros?
Y estas preguntas, ¿son también fáciles?
Dentro de unos instantes vendrán por la calle
dos salivas de la mano
conduciendo un colegio de niños sordomudos.
¿Sería descortés si yo les vomitara un piano
desde mi balcón?
Don Luis Buñuel
Anti-epígrafe
Ella lame tiernamente el dedo de aquella estátua de mármol,
como si con ese simple acto transgrediese el tiempo ...Corte
domingo, 12 de diciembre de 2010
Espacio en blanco

“…you'll hear math
Numbers crunch your bone well
Struggle through your own hell
Pray you weren't alone
When your dome fell
Oh well
Grab another mop for the body shop
And while you rot
The dead'll get the fuck up and walk…”
Dj Krush
“Entre la transparencia y la opacidad blanca, existe un número infinito de grados de turbiedad… Se podría llamar blanco al destello fortuitamente opaco de lo transparente puro.”
Goethe
Un gran recuadro blanco se extiende a lo largo de mi mente. Un jodidamente inmenso cuadro blanco de mierda que ciega mis ojos con su fluorescencia. Nada parece dibujarse o reflejarse sobre aquel blanco dominio de la nulidad.
Alrededor de tan perfecta nada, en un putrefacto fuera de cuadro, una enorme horda de muertos vivientes se agrupa salvajemente, levantando sus carcomidos brazos en dirección al monolítico recuadro blanco de mi mente. Esos ansiosos y podridos muertos gimen al tiempo que en sus ojos blancos se refleja aquella pantalla de cine carente de cualquier proyección. Aquella pantalla que refleja una parte sustancial de mi desesperación, mas no la totalidad. Los muertos intentan subir, ascender a escena pero son derribados por un hábil sniper, que oculto en la lejanía se ha parapetado para impedir el avance de los cadáveres; pero los hediondos cuerpos no detienen su marcha. La situación no puede continuar así.
Desde que la peste se desató la televisión y todos los otros medios han dejado de transmitir; la información ha cesado dejando a su paso un inmenso recuadro en blanco. Aunque esa no parece ser una explicación del todo satisfactoria. Estoy en la oscuridad pero no sueño esta vez. Contemplo a la horda de muertos surgir de la presión que el ridículo mundo real imprime en mi interior. Y heme aquí, arrinconado en un armario, con una escopeta entre mis brazos y un par de municiones. Todo esto se cristaliza para generar con ello una enorme pantalla vacía, un empty space de mierda: una mordedura sobre mi hombro y una hemorragia que coagula en muerte. La pantalla en blanco de mi pensamiento.
Mi voluntad se esfuerza por mantenerme en el aquí y ahora pero ese recuadro no deja de aparecer, de parpadear dentro de mi cerebro. A final de cuentas el recuadro es lo único que me sostiene. La situación es crítica pues la fiebre ya comienza a nublar mi razón. Así que en un arranque de infantil desesperación, mi Super yo decide enviar un helicóptero artillero para bombardear a los cadáveres que lo carcomen y defender así, el aletargado recuadro blanco, la tiránica pantalla de mis ideas. Aún ahora, a pesar de la debilidad que me invade, me parece todavía irónico el hecho de defender un recuadro lleno de nulidad. Los pensamientos vivos me han abandonado desde hace mucho y ahora los muertos me abruman, tan sólo para revelarme que estoy haciendo literatura...literatura barata. ¿Pero acaso no todo lo que nos rodea se constituye de mitos? Mitos que nos sostienen y mitos que nos derrumban.
El helicóptero sobrevuela la zona infectada del pensamiento, mientras que una ametralladora rocía con enjambres de furiosas balas a los cadáveres. A la par, el piloto libera un par de misiles AGM-114, motherfucking hellfire, sobre los difuntos resurrectos, convirtiéndolos así en ceniza o en difuntos nuevamente. Pero los muertos no dejan de surgir y las balas se agotan.
El helicóptero es alcanzado por la onda de choque de uno de sus propios misiles. La turbulencia lo hace descender un poco, permitiéndole a los cadáveres colgarse de sus flancos; la nave comienza a jadear, desciende otro poco, intenta levantar el vuelo de nuevo pero más cadáveres se han adherido a él. No puede más, se precipita en un aterrizaje forzoso.
“Yo tuve un sueño…”, me repito con insistencia mientras intento calmarme. Porque en realidad es cierto, yo también tuve un sueño alguna vez, todos hemos tenido alguno, aunque éste tan sólo fuese una enredada y triste cadena de vagas percepciones. Percepciones en las que el color blanco se confunde con la nada. Pero yo tuve un sueño en el que me veía corriendo alegre a momentos; otras veces caminando y fumando un silencioso cigarro a través de calles desconocidas. Me vi habitando otra tierra, otro lugar, otro país. Sin pretensiones vacuas, sin fotos ridículas al lado de la torre Eiffel, el Big Ben o el Coliseo; simplemente me vi sentado humildemente (con un cigarro en la boca y una botella de vodka envuelta en papel) en la banca de algún parque lejano, desconocido y, debido a lo mismo, hermoso. Aquel sueño no pudo haber sido falso, porque una vez soñé que perdía dos dientes de un golpe y meses después así fue. Los sueños no siempre engañan al alma. Por un instante mi sueño ha iluminado el cuerpo de aquella pantalla blanca.
El helicóptero ha caído entre las masas de cadáveres voraces, quienes se abalanzan para devorar a los tripulantes heridos. El piloto y el copiloto tratan de abrirse paso entre tanta mierda con la ayuda de sus rifles R-15… “Just like a blade in the black”, grita uno de ellos. Aquel par de ilusos americanos imaginarios quieren detonar el dispositivo secreto del helicóptero para así inmolarse y destruir a sus agresores con la ayuda del fuego nuclear. Una bomba que detonaría como una idea implacable. Para ellos todo pasa a reducirse a simples explosiones. Pero las explosiones no son simples, al menos no para mí. Al final de una gran explosión todo regresa al silencio, pero a un silencio invaluable. He ahí su belleza. Cuando el silencio llegue me habré ido y conmigo el sueño, mientras tanto puedo adelantarles que el piloto y su ayudante han muerto en en medio de su heroíca hazaña, pues una ola de oscuridad putrefacta los ha devorado sin clemencia.
El otro soldado, aquel que accionaba la ametralladora, se encuentra momentáneamente protegido en la panza del helicóptero. Es el único que puede accionar el dispositivo secreto pero ha perdido gran parte de la movilidad de su cuerpo, debido a un metal que ha lastimado su pierna derecha. El soldado de la ametralladora tuvo un sueño también: Primero una pantalla en blanco apareció en su cabeza. Después se visualizó a si mismo corriendo en la pantalla, atravesando una escenografía que le era desconocida. Se vio persiguiendo cosas de su pasado (no me queda muy claro qué cosas) a lo largo de hermosas ciudades desconocidas, como sacadas de un libro para niños. Al final pudo vislumbrar un amanecer en blanco y negro pero dotado de una gran luminosidad.
El soldado abre sus ojos justo cuando los cadáveres comienzan a entrar al interior del helicóptero caído. Derriba a unos cuantos con su pistola pero después de agotar dos cargadores, en el tiroteo se da cuenta que será imposible vencerlos a todos. Los cuerpos putrefactos se abalanzan sobre él; ya lo muerden, ya le desgarran el brazo con el que disparaba…pero él tuvo un sueño y en éste todo brillaba con una luz resplandeciente, como la de un gran recuadro blanco. El botón rojo que activa la bomba dará testimonio de ello. “Que se haga el gran blanco…”, repito yo en voz baja, mientras me dejo escurrir sobre la nada. “Fuck’em all, baby!” Así de sencillo, porque ahora el sueño se escapa de mis manos.