
No sé cómo diablos lo pude confundir... Como todas las noches, mi papá abrió el portón para guardar el carro en el patio de la casa. Salimos a recibirlo y cuando él nos saludó, noté algo diferente en su expresión... la sombra de un bulto grande en la parte trasera del auto me desconcertó. Desde el principio supe que era un muerto, pero pensé que era imposible que mi padre estuviera involucrado en algo así.
Al día siguiente, mi madre fue quien notó algo raro en su comportamiento, me lo dijo. Cuando lo acompañamos, como todas las mañanas, para detener las puertas del portón y que sacara el carro me aterré al darme cuenta de que el bulto era el cuerpo inmóvil de mi padre. Ya para entonces mi mamá se había metido a la casa. Corrí hacia el sujeto y un deseo de odio incontenible se apoderó de mi, sólo quería verlo muerto, así que con un pico que en casa usaban para plantar lo golpeé hasta que dejó de respirar.
No sabía qué hacer. En un instante me había convertido en un asesino y como tal tenía que desaparecer el cadáver lo más pronto posible. Tampoco sé cómo ocurrió, pero cuando me proponía a arrastrar el cuerpo inerte lo único que tenía en la mano era la cabeza del muerto, o eso pensé, porque cuando bajé la mirada solamente llevaba un aguacate.
by Mercy Mercedes Gahan (Special guest), Noviembre 2010
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